En ese momento, me trajeron mi deseado bocadillo de
pollo. Me lo comí con muchas ganas, estaba buenísimo. Y más bueno estaba porque
no lo había hecho yo, puesto que soy una aficionada en la cocina. Por no decir
que no sé cocinar.
Le di el último mordisco a mi bocadillo, pedí la cuenta y
pagué. Luego, salí de la cafetería y volví a la habitación de Kevin. Pero
mientras iba, ocurrió lo imaginable, un chico que se me parecía mucho a Alexis
salió del cuarto de Kevin. Obviamente me escondí. Estaba asustada.
Cuando no hubo rastro de aquel ser igual a Alexis, entré
rápidamente al cuarto de mi amigo.
-¿A…Alexis acaba de salir de aquí?-pregunté elevando el
tono de voz.
-No sé de qué me estás hablando.-contestó Kevin
indiferente.
El mundo se me vino encima. Por un momento pensé que
Alexis estaba vivo, pero me equivoqué. A lo mejor solo había sido una
alucinación mía. Aunque yo juraba que no, parecía tan real.
-¿Te pasa algo?-preguntó Kevin extrañado.
Negué con la cabeza.
-¿Segura?-volvió a preguntar.
Afirmé con la cabeza, de nuevo.
Caminé, cabizbaja, hasta sentare en un sillón que estaba
al lado de su camilla.
-¿Cómo te encuentras tú?-pregunté cambiando de tema.
-Sí ya estoy mejor.-contestó.-Pero tengo el pie enyesado.
Lo tendré así unos meses.
-Ah.-dije sosa.
Se me notaba que me pasaba algo. Fui estúpida al decirle
tan solo “ah”. Ahora, seguramente, me preguntaría que qué me pasaba.
-Jessica, dime qué te pasa.-dijo serio.-Dime la
verdad.-añadió.
-No es nada.-repliqué enfadada.-Solamente pensé que había
visto a Alexis salir de tu habitación.
-Él está muerto.
-Lo sé. Pero pensé que por alguna extraña razón el seguía
vivo.-dije murmurando.
-Eso es imposible.
-Lo sé.-repetí.-Bueno solo era eso, una tontería. Ahora
ríete de mí por ver fantasmas.
-No me río.-dijo serio.-Es normal. Estabas enamorada de
él y tu corazón quiere volver a verlo.
Me quedé callada.
-No me digas que no estabas enamorada de él.-añadió
frunciendo el ceño.
-Fue hace dos años, ya no siento lo mismo.-mentí.
-Te conozco, sé que me estas mintiendo.
-¡Bueno, vale! ¡A lo mejor sigo “enamorada”!-exclamé
haciendo comillas en la última palabra.- ¿Tienes algún problema con
eso?-pregunté sin pensar.
-No…-murmuró.
-Pues vale. Que te quede claro que sí, estoy enamorada de
alguien que está muerto y siempre lo estaré porque nunca encontrare a nadie
como él.-dije sin pensar.- ¡Ahora déjame en paz!-exclamé yéndome de allí.
Al salir del hospital, me di cuenta de que me había
dejado el bolso por lo que tuve que volver a subir esos 5 pisos para buscarlo.
Iba subiendo mientras pensaba en qué decirle a Kevin.
Antes de darme cuenta ya estaba en frente de la puerta
del cuarto, a punto de tocar; pero unas voces hicieron que me detuviera. Abrí
un poco, no mucho, la puerta para poder oír mejor; aun así no veía quienes
estaban dentro.
-¿Cree que soy Alex?-preguntó una voz nostálgica,
riéndose.- ¡Pero si ella no sabe que él está vivo! Ella piensa que está
muerto.-añadió entre risas.
-Sí, y no es gracioso. Deberías de decírselo.-contestó
Kevin.
-Sabes que no lo haré.
-Por lo menos no te acerques a ella.
-Sí, sí, lo que tú digas.-burló aquella voz.
Me percaté de que esa voz se dirigía a la puerta.
Rápidamente intenté salir corriendo, pero me tropecé y caí. Cuando me levanté
era demasiado tarde.
Aquella voz, era un chico. Se parecía mucho a Alex, pero
no era él. Una de las características que lo diferenciaba de él, era su color
de pelo.
Nos quedamos mirándonos en completo silencio. En un
momento dado me mira de arriba abajo, se ríe y se va.