lunes, 17 de junio de 2013

CAPÍTULO 11.

La cabeza me empezó a doler. El dolor era insoportable, así que me levanté a la cocina a por unas pastillas.
-¡Buenos días!-saludé.
-Buenos días.-dijeron unas de ellas.
-¿Tienen algo para el dolor de cabeza?-pregunté sosteniéndome en la pared.
-Sí, toma esto.-contestó una de ellas dándome una pastilla y un vaso de agua.
Me la tomé y subí de nuevo a mi habitación para cambiarme de ropa y arreglarme.
Por el camino, me tropecé con la directora. La veía preocupada y angustiada.
-Madre, ¿qué sucede?-pregunté tímidamente.
Ella me miró melancólicamente.
-Alex ha desaparecido.-contestó con los ojos rayados.-No le digas nada a nadie.
-Tranquila madre, no diré nada.-dije agradable.
Madre me sonrió y me dijo que me fuera a mi cuarto, que tenía unos minutos más para dormir.
Subí a mi habitación y descansé unos minutos más hasta llegar el momento de prepararnos para el nuevo día.
Cuando estuve lista, bajé al salón. Me senté en el mismo sillón de siempre y comencé a recordar la primera vez que Alex se acercó a mí con sus perros falderos.
Llegué  a la conclusión de que Alexis me estaba importando mucho y que no podía quedarme de brazos cruzados sabiendo que él ha desaparecido. Me levanté dispuesta a entrar de nuevo al bosque, pero alguien me detuvo tras yo estar a pocos pasos de este.
-No entres.-dijo esa voz por detrás de mí.-Ahí ha desaparecido Alex, ¿no querrás desaparecer tú también?
Me giré para ver quién era. Kevin.
-Lo sé, pero quiero encontrarle.-dije dudosa.
-No lo vas a encontrar.-afirmó serio.
-¿Tú qué sabes?-pregunté borde.
-El bosque es enorme.
Kevin tenía razón.
-Vale, tienes razón.
-¿Entramos al salón? La directora quiere anunciar algo.
Asentí con la cabeza y entramos. Allí estaban todos en fila, ansiosos por saber qué irá a decir la directora.
-Queridos, siento mucho decirles esto, pero es necesario que lo sepan. Vuestro compañero y amigo Alexis no solo ha desaparecido también ha…-no pudo continuar, estaba atragantada en lágrimas.
El silencio que habitaba la sala para escuchar a la directora se deshizo. Todos empezamos a murmurar preguntando qué es lo que le había pasado a Alexis.
-Alexis ha fallecido.-completó el director.
Un silencio interrumpido por algunos llantos se apoderó de la sala. Yo no podía llorar, ni soltar una lágrima. No tenía fuerzas para llorar. Esa noticia hizo que mis ánimos y fuerzas bajasen al mínimo. No podía mantenerme ni en pie. Por suerte tenía detrás un sofá y me senté. Kevin hizo lo mismo.
Estuve sentada unos segundos analizando lo que acababa de pasar. No me lo podía creer, Alexis muerto. Era algo impactante.
-Kevin, llévame a mi cuarto.-dije seria.-Ayúdame a levantarme y llévame a mi cuarto.-aclaré.-Por favor.-añadí con una falsa sonrisa.
Él no mostró ninguna expresión en su cara, solo se limitó a llevarme a mi cuarto.
Cuando llegamos no había nada, ya que todos estaban en la sala, llorando o lamentándose por la muerte de Alexis. Seguro que lo que muchas chicas sienten es que se haya ido un “tío bueno”.
Kevin me dejó en mi cama, y yo mientras miraba al vacío pensando en Alexis. Me di cuenta que Kevin se iba, así que lo agarré por la parte de atrás de su camisa y rompí a llorar. Cuando se percató de que estaba llorando, se dio la vuelta, se sentó a mi lado, en la cama, y, amablemente, me acarició la cabeza. Yo me recosté en su hombro.

A partir de aquí empezaron los días de luto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario