La cabeza me empezó a
doler. El dolor era insoportable, así que me levanté a la cocina a por unas
pastillas.
-¡Buenos días!-saludé.
-Buenos días.-dijeron unas de ellas.
-¿Tienen algo para el dolor de cabeza?-pregunté
sosteniéndome en la pared.
-Sí, toma esto.-contestó una de ellas dándome una pastilla
y un vaso de agua.
Me la tomé y subí de nuevo a mi habitación para cambiarme
de ropa y arreglarme.
Por el camino, me tropecé con la directora. La veía
preocupada y angustiada.
-Madre, ¿qué sucede?-pregunté tímidamente.
Ella me miró melancólicamente.
-Alex ha desaparecido.-contestó con los ojos rayados.-No
le digas nada a nadie.
-Tranquila madre, no diré nada.-dije agradable.
Madre me sonrió y me dijo que me fuera a mi cuarto, que
tenía unos minutos más para dormir.
Subí a mi habitación y descansé unos minutos más hasta
llegar el momento de prepararnos para el nuevo día.
Cuando estuve lista, bajé al salón. Me senté en el mismo
sillón de siempre y comencé a recordar la primera vez que Alex se acercó a mí
con sus perros falderos.
Llegué a la
conclusión de que Alexis me estaba importando mucho y que no podía quedarme de
brazos cruzados sabiendo que él ha desaparecido. Me levanté dispuesta a entrar
de nuevo al bosque, pero alguien me detuvo tras yo estar a pocos pasos de este.
-No entres.-dijo esa voz por detrás de mí.-Ahí ha
desaparecido Alex, ¿no querrás desaparecer tú también?
Me giré para ver quién era. Kevin.
-Lo sé, pero quiero encontrarle.-dije dudosa.
-No lo vas a encontrar.-afirmó serio.
-¿Tú qué sabes?-pregunté borde.
-El bosque es enorme.
Kevin tenía razón.
-Vale, tienes razón.
-¿Entramos al salón? La directora quiere anunciar algo.
Asentí con la cabeza y entramos. Allí estaban todos en
fila, ansiosos por saber qué irá a decir la directora.
-Queridos, siento mucho decirles esto, pero es necesario
que lo sepan. Vuestro compañero y amigo Alexis no solo ha desaparecido también
ha…-no pudo continuar, estaba atragantada en lágrimas.
El silencio que habitaba la sala para escuchar a la
directora se deshizo. Todos empezamos a murmurar preguntando qué es lo que le
había pasado a Alexis.
-Alexis ha fallecido.-completó el director.
Un silencio interrumpido por algunos llantos se apoderó
de la sala. Yo no podía llorar, ni soltar una lágrima. No tenía fuerzas para
llorar. Esa noticia hizo que mis ánimos y fuerzas bajasen al mínimo. No podía
mantenerme ni en pie. Por suerte tenía detrás un sofá y me senté. Kevin hizo lo
mismo.
Estuve sentada unos segundos analizando lo que acababa de
pasar. No me lo podía creer, Alexis muerto. Era algo impactante.
-Kevin, llévame a mi cuarto.-dije seria.-Ayúdame a
levantarme y llévame a mi cuarto.-aclaré.-Por favor.-añadí con una falsa
sonrisa.
Él no mostró ninguna expresión en su cara, solo se limitó
a llevarme a mi cuarto.
Cuando llegamos no había nada, ya que todos estaban en la
sala, llorando o lamentándose por la muerte de Alexis. Seguro que lo que muchas
chicas sienten es que se haya ido un “tío bueno”.
Kevin me dejó en mi cama, y yo mientras miraba al vacío
pensando en Alexis. Me di cuenta que Kevin se iba, así que lo agarré por la
parte de atrás de su camisa y rompí a llorar. Cuando se percató de que estaba
llorando, se dio la vuelta, se sentó a mi lado, en la cama, y, amablemente, me
acarició la cabeza. Yo me recosté en su hombro.
A partir de aquí empezaron los días de luto.
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