-¡Buenos días!-
exclamó.
-Buenos días…-dije bostezando.
-Jessi.-dijo preocupado.- ¿Qué haces aquí?
-Buenos días…-dije bostezando.
-Jessi.-dijo preocupado.- ¿Qué haces aquí?
-Quería dormir sin
compañía alguna.-contesté.
-Bueno te
entiendo.-dijo un tanto preocupado.-Hoy vamos a ir de excursión al parque, ¿te
acuerdas?
Asentí limpiándome disimuladamente la cara con las sábanas de la cama.
-Si no quieres ir, te puedes quedar aquí con Verónica.
-¿Verónica?-pregunté extrañada.
-La directora, madre.-contestó con una sonrisa que parecía que se estaba aguantando la risa.
-¡Ah!-exclamé.
Asentí limpiándome disimuladamente la cara con las sábanas de la cama.
-Si no quieres ir, te puedes quedar aquí con Verónica.
-¿Verónica?-pregunté extrañada.
-La directora, madre.-contestó con una sonrisa que parecía que se estaba aguantando la risa.
-¡Ah!-exclamé.
En ese momento me sentí un poco más
animada, madre era estricta, pero en ocasiones es muy divertida.-Me parece
bien, gracias.
Solo me limité a sonreírle, recoger mis cosas e irme a duchar. Cuando terminé de hacer todo volví a mi cuarto a por mis gafas, ya que en el bosque había perdido mi caja donde las guardaba, abrí la puerta y Adriana y las demás me acorralaron para gritarme y decirme lo preocupadas que estaban.
-Vale, vale.-interrumpí sorprendida.-No me pasó nada malo, solo me quedé a dormir en otro cuarto, y antes de que se me olvide, hoy no voy a ir a la excursión de hoy, no me encuentro de humor.-expliqué segura.
En ese momento entró la directora y nos avisó que teníamos que bajar al salón.
Solo me limité a sonreírle, recoger mis cosas e irme a duchar. Cuando terminé de hacer todo volví a mi cuarto a por mis gafas, ya que en el bosque había perdido mi caja donde las guardaba, abrí la puerta y Adriana y las demás me acorralaron para gritarme y decirme lo preocupadas que estaban.
-Vale, vale.-interrumpí sorprendida.-No me pasó nada malo, solo me quedé a dormir en otro cuarto, y antes de que se me olvide, hoy no voy a ir a la excursión de hoy, no me encuentro de humor.-expliqué segura.
En ese momento entró la directora y nos avisó que teníamos que bajar al salón.
Abajo todos se
pusieron en fila rectos, nosotras nos incluimos.
-Van a salir de excursión para visitar varios museos conocidos de los alrededores, irán con la supervisión del director, algunos profesores y el guía. Yo me quedaré aquí con Jessica y Alexis.
-¡¿QUÉ?!-grité abriendo los ojos como platos, y sonrojándome un poco.
-Jessi, ¿ocurre algo malo?-preguntó la directora.
-No, no es nada importante.
La directora empezó su charla de normas acompañada del director.
-Van a salir de excursión para visitar varios museos conocidos de los alrededores, irán con la supervisión del director, algunos profesores y el guía. Yo me quedaré aquí con Jessica y Alexis.
-¡¿QUÉ?!-grité abriendo los ojos como platos, y sonrojándome un poco.
-Jessi, ¿ocurre algo malo?-preguntó la directora.
-No, no es nada importante.
La directora empezó su charla de normas acompañada del director.
Cuando terminó y
todos se iban le pregunté que por qué Alexis no iba a la excursión y me dijo
que fue porque le pillaron con otro chico en el bosque ayer por la tarde-noche.
-¿Y el otro
chico?-pregunté.
- Alex confesó que todo había sido su culpa, entonces fue arrestado, y al otro solo le hemos dado un aviso.-Contestó la directora.
En el momento en el que ya, completamente, todos se habían ido, pude ver a Alexis que estaba viendo la tele. Me quedé un rato embobada mirándolo hasta que vino alguien llamando a la directora.
- Alex confesó que todo había sido su culpa, entonces fue arrestado, y al otro solo le hemos dado un aviso.-Contestó la directora.
En el momento en el que ya, completamente, todos se habían ido, pude ver a Alexis que estaba viendo la tele. Me quedé un rato embobada mirándolo hasta que vino alguien llamando a la directora.
Alex se dio cuenta
de que lo estaba mirando y me observó con cara: ¿Qué miras? Rápidamente, quité
la mirada de él y observé a una profesora venir corriendo hacia nosotros.
-Señora Directora, ha ocurrido una emergencia. Tiene que venir conmigo, es muy urgente.
-Madre, tranquila, estaremos bien.-dije con una falsa sonrisa.
-Nosotros nos portamos bien.-añadió mientras me miraba con una cara traviesa.
-Vale, no salgáis de aquí, por si acaso, cierro la puerta con llave.-dijo sacando una diminuta llave de su bolsillo.
Cuando se fue, me senté lo más alejado posible de Alex y me puse a ver la tele. De repente se levantó y me miró con unos extraños ojos.
-No te ha pasado nada ¿verdad?-preguntó acercándose a mí.
-No, ¿de qué estás hablando?
-Señora Directora, ha ocurrido una emergencia. Tiene que venir conmigo, es muy urgente.
-Madre, tranquila, estaremos bien.-dije con una falsa sonrisa.
-Nosotros nos portamos bien.-añadió mientras me miraba con una cara traviesa.
-Vale, no salgáis de aquí, por si acaso, cierro la puerta con llave.-dijo sacando una diminuta llave de su bolsillo.
Cuando se fue, me senté lo más alejado posible de Alex y me puse a ver la tele. De repente se levantó y me miró con unos extraños ojos.
-No te ha pasado nada ¿verdad?-preguntó acercándose a mí.
-No, ¿de qué estás hablando?
Él no respondió
nada y entonces yo me acordé de lo que me había dicho la directora.
-¿Fuiste tú la
causa de lo que pasó en el bosque?-volví a preguntar.
Asintió y me lo explicó todo. Me dijo que estaba enfadado porque estaba evitándolo y que se le ocurrió llamar a un amigo para gastarme una pequeña broma.
-Luego de que salieras corriendo, te fuimos a buscar pero no te encontramos, entonces nos perdimos y cuando me di cuenta estaba yo solo. Encontré el orfanato de milagro y mi compañero se había chivado, entonces me castigaron solo a mí. Antes de irme a dormir me escapé y fui a tu cuarto, tus compañeras me dijeron que o habías llegado, te busqué por todas partes, al último sitio al que fui, fue el árbol y allí vi sangre, pensé que era tuya así que me preocupé más y me sentí muy culpable. Cuando iba a mi cuarto te vi caminando, te llamé pero parecía que estabas en otro mudo, así que fui a dormir, me acordé de la sangre ahora mismo y por eso te lo pregunté si estabas bien.
Asintió y me lo explicó todo. Me dijo que estaba enfadado porque estaba evitándolo y que se le ocurrió llamar a un amigo para gastarme una pequeña broma.
-Luego de que salieras corriendo, te fuimos a buscar pero no te encontramos, entonces nos perdimos y cuando me di cuenta estaba yo solo. Encontré el orfanato de milagro y mi compañero se había chivado, entonces me castigaron solo a mí. Antes de irme a dormir me escapé y fui a tu cuarto, tus compañeras me dijeron que o habías llegado, te busqué por todas partes, al último sitio al que fui, fue el árbol y allí vi sangre, pensé que era tuya así que me preocupé más y me sentí muy culpable. Cuando iba a mi cuarto te vi caminando, te llamé pero parecía que estabas en otro mudo, así que fui a dormir, me acordé de la sangre ahora mismo y por eso te lo pregunté si estabas bien.
Entonces le conté
que al caerme de cara me sangró la nariz, pero que no fui al árbol.
Luego, no sé cómo
ocurrió, pero acabamos abrazándonos.
Justo entró la directora y nos vio abrazados.
-¿Qué está pasando aquí?-preguntó seria y clavándonos la mirada.
Inmediatamente nos separamos y nos levantamos del sofá en el que estábamos sentados.
-¿Qué está pasando aquí?-preguntó seria y clavándonos la mirada.
Inmediatamente nos separamos y nos levantamos del sofá en el que estábamos sentados.
-Simplemente nos
estábamos abrazando porque…-dije nerviosa.
-Hacía mucho
frío.-completó Alexis.
La directora nos miró
con cara de desconfiada porque no se creía nuestra excusa. Se quedó así unos
minutos, y nosotros sonriéndole irónicamente.
A los minutos, se
fue tras recibir un mensaje. Pude notar que se marchó preocupada.
-No te volveré a
abrazar.-dije enfadada pero a la vez ruborizada.
-Tú te lo
pierdes.-replicó dándose la vuelta.
-Pero…-susurré.
-¿Qué?-preguntó
dándose la vuelta.
-Yo quiero, pero
sabes que la directora prohíbe besos y abrazar entre chicos y chicas.-contesté
tímidamente.
-¿Quieres
qué?-volvió a preguntar aun sabiendo perfectamente a lo que me refería.
-Tú sabes.-contesté
seria.
-Pero quiero
oírtelo decir.-dijo acercándose a mí.
-No te lo diré.-repliqué
mientras me alejaba de él.
-Pues no me lo
digas.-afirmó serio.
Me levanté del sofá
y él me tomó de la mano. Justo en ese momento, entró la directora. Rápidamente
me solté de su mano. Ella no notó nada.
-Ya estoy, perdonen
por tardar.-dijo.-Vamos a hacer algo productivo para vuestras mentes.
-Por mí
vale.-contestó Alexis.
La directora nos
puso a cortar las malas hierbas del jardín.
Hacía calor, pero
no era insoportable.
-¡Madre! Esto no es
nada productivo para nuestras mentes.-dijo Alexis.
Estuvimos toda aquella hermosa tarde limpiando el jardín, aunque ese
sea el trabajo del jardinero. Empecé a sentir cada vez más calor.
Cuando me di cuenta Alex y yo, estábamos empapados de sudor, así que
fuimos a ducharnos y a ponernos una ropa más corta para que no tuviésemos tanto
calor. Madre estaba arreglando los papeles para una adopción, lo sé porque la vi desde la ventana. Yo no le hice caso y paré un rato a descansar. Me tumbé bocarriba para mirar al cielo, pero el sol brillaba tanto que no pude, entonces me puse a observar a Alex. Me quedé embobada de cómo trabajaba. Tenía una camisa de asillas y se podía ver que era musculoso. Aunque parezca raro, esa imagen era hermosa, las gotas de sudor le brillaban en el pelo como si fuesen estrellas a plena luz del día.
-Increíble…-dije pensando en alto.
-¡Oye!-gritó él un poco furioso.- ¿Qué miras tanto? ¡Ponte a trabajar! ¡O sino, no acabaremos nunca!
-Va…vale.-contesté con la voz temblorosa, nunca le había visto así.
Pasamos horas arreglando el jardín hasta que anocheció y volvieron los demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario