Alex y yo nos fuimos arreglar para la cena. Es una tradición dar un
festín cada vez que alguien es adoptado, ya que rara vez nos adoptan. Aunque
todavía, no tenía ni idea de a quién iban a adoptar.
Todos estaban ayudando en algo, menos Alex y yo, claro está, con lo
que hicimos hoy nos basta y nos sobra. Nosotros dos estábamos preparándonos
para la cena, pero para colmo todavía no se podía entrar al baño de las chicas.
-¿Pero qué? ¡Creía que ya estaba arreglado!-Exclamé furiosa pensando que no me podría bañar.
-Jessica.-Dijo una voz conocida sonando de detrás de mí.-Ya de paso hemos renovado el baño entero y tardará un poco más, vete al de los chicos, allí solo está Alex, así que fundamento.
-¡Me asustaste, madre! Vale, tranquila, solo me ducharé y me arreglare para la cena lo más pronto posible. Hasta luego.
Con eso finalicé y me dirigí al baño de los chicos.
-¿Hola? Alex, ¿estás aquí?-Pregunté entrando.
-¡Jessica!-Esa voz era fácil de identificar. -¡¿Qué narices haces aquí?! Me estoy duchando, no creí que fueses tan atrevida.
-Idiota, según madre el baño de las chicas todavía está cerrado.-Dije un poco aturdida.- ¿En qué ducha estás?
-En la segunda empezando por la izquierda, ¿por qué quieres saberlo?-Preguntó pícaro.
-Para entrar en la de al lado.-Contesté indiferente.
Él no contestó, entré en la ducha y colgué la toalla en la puerta.
-¿Pero qué? ¡Creía que ya estaba arreglado!-Exclamé furiosa pensando que no me podría bañar.
-Jessica.-Dijo una voz conocida sonando de detrás de mí.-Ya de paso hemos renovado el baño entero y tardará un poco más, vete al de los chicos, allí solo está Alex, así que fundamento.
-¡Me asustaste, madre! Vale, tranquila, solo me ducharé y me arreglare para la cena lo más pronto posible. Hasta luego.
Con eso finalicé y me dirigí al baño de los chicos.
-¿Hola? Alex, ¿estás aquí?-Pregunté entrando.
-¡Jessica!-Esa voz era fácil de identificar. -¡¿Qué narices haces aquí?! Me estoy duchando, no creí que fueses tan atrevida.
-Idiota, según madre el baño de las chicas todavía está cerrado.-Dije un poco aturdida.- ¿En qué ducha estás?
-En la segunda empezando por la izquierda, ¿por qué quieres saberlo?-Preguntó pícaro.
-Para entrar en la de al lado.-Contesté indiferente.
Él no contestó, entré en la ducha y colgué la toalla en la puerta.
Cuando terminé de ducharme, al ir a coger la toalla no estaba, supuse
que se había caído así que la busqué por el suelo y no la vi, asomé la cabeza
fuera de la ducha tapándome el cuerpo con la puerta.
-Tampoco está aquí, ¿qué hago?-Pensé en voz alta.
-¿Buscas esto?-Preguntó una voz, pero no era la de Alex.-Sal, y ven a buscarla.
-Tampoco está aquí, ¿qué hago?-Pensé en voz alta.
-¿Buscas esto?-Preguntó una voz, pero no era la de Alex.-Sal, y ven a buscarla.
Miré hacia aquella voz y era David.
-Dámela.-Dije firme.
-Dámela.-Dije firme.
Él se rio.
Entonces escuché un ruido, y luego oí la puerta de la entrada del baño.
Entonces escuché un ruido, y luego oí la puerta de la entrada del baño.
Alex se acercó a David y le quitó la toalla.
-Toma.-Dijo Alex tendiéndome la toalla.
-Gracias.
-Toma.-Dijo Alex tendiéndome la toalla.
-Gracias.
Cogí la toalla y volví a entrar a la ducha. Me tapé con la toalla y
salí. Allí estaban Alex y David todavía.
-¿Por qué hiciste eso?-Pregunté en un tono como si no me importara.
-Al parecer él va a ser adoptado quería divertirse un poco.-Contestó.-Vístete ya o llegaremos tarde, tranquila, que no miro.
-Al parecer él va a ser adoptado quería divertirse un poco.-Contestó.-Vístete ya o llegaremos tarde, tranquila, que no miro.
Yo miré a David.
-Mmm…David y yo nos vamos, será lo mejor.
Ellos salieron y yo me vestí lo más rápido posible.
Ellos salieron y yo me vestí lo más rápido posible.
Bajamos al comedor y todos estaban muy alborotados, hablaban a la vez
y no se escuchaba nada, Alex, David y yo nos sentamos sin que se dieran cuenta,
ya que habíamos llegado tarde.
Empezó la cena y todos, o al menos la mayoría, nos comportamos como
auténticas personas educadas y normales, pero simplemente por el hecho de que,
con nosotros, estaba un matrimonio observándonos detenidamente. Muchos
pensábamos que debíamos comportarnos así para que nos elijan y nos adopten,
pero unos pocos, que eran los que precisamente se estaban comportando como
auténticos animales, pensaban que aunque nos comportásemos bien, siempre iban a
elegir al huérfano con la cara más bonita, es decir, el más guapo. Pensaban,
esos pocos, que los que venían a adoptarnos siempre se fijarían en la cara y el
físico, porque ¿quién se iba a fijar en un huérfano feo? Nadie. Esa era su
opinión, pero la mía, era de comportarme como soy yo en realidad.
La cena transcurrió con normalidad, a pesar de los malos hábitos de
comer y de comportarse de esos pocos.
Aun estábamos en la mesa cuando David pasó por mi lado y me susurró al
oído.
-Sube a tu habitación un momento, no te voy a hacer nada malo.
Él continuó su camino hasta llegar las escaleras. Le hice señas para
que subiera. Teníamos que intentar disimular, lo máximo posible, que íbamos a
subir a nuestras habitaciones.
David subió las escaleras, y a los minutos le seguí. Sentí que alguien
había notado que me levanté para subir a hablar con David, pero no le di mucha
importancia. Mientras que no fuera madre o el director, no había ningún
problema. Y estos estaban muy concentrados en hablar con el matrimonio.
Llegué al piso de arriba y estaba David. Iba a preguntarle que qué
quería pero no me dio tiempo, me pegó contra la pared.
-¿Qué haces?-pregunté sorprendida y a la vez, un poco enfadada por la
posición en la que estaba.
-Es mi último día aquí y quiero conseguir aquello que quería desde la
primera vez que te vi cuando llegaste aquí con tan solo 4 años.-contestó
acercándose cada vez más a mis labios.
-¿Y qué es eso que querías desde la primera vez que me
viste?-pregunté.
-Un beso tuyo.
Pensé en no dárselo, me daba asco. Pero después rectifiqué. Era su
último día y por un beso no me iba a pasar nada.
-Vale.-dije.
Se acercó a mí lentamente hasta juntar sus labios con los míos. Se le notaba que anhelaba ese beso con mucho
deseo. Estuvimos así unos 2 segundos,
que para mí fueron eternos. Nos separamos y pude ver en las escaleras, a
Alexis. Él estaba con los ojos rayados y llenos de rabia. Intente separarme de
la pared en la que me tenía atrapada David, pero no podía, me tenía bien
sujeta.
-Ya te di el beso, ahora suéltame.-exigí.
-No.-dijo serio.-Tengo a la chica que siempre he deseado en frente de
mí, ¿crees que voy a desaprovechar este momento?-preguntó muy pícaro.
Volví a mirar a las escaleras y ya no estaba Alexis.
-Ya te di el beso, ¿qué más quieres?-pregunté molesta.
-Te quiero a ti.-contestó besándome a la fuerza.
Reaccioné dándole una cachetada, y mientras se quejaba del dolor
aproveché para bajar al comedor.
Allí me senté y continué la cena. Ni si quiera me paré a ver si David
bajaba del piso de arriba o no. Me concentré en terminar la cena y agradar al
matrimonio.
Terminamos la cena y todos subieron a sus respectivas habitaciones,
todos menos yo, obviamente, siempre me quedaba mirando desde la escaleras como
aquel huérfano, compañero y amigo, se iba para nunca volver.
En realidad, no me dolía, ni me sentía mal, estaba acostumbrada a ver
marchar a mis compañeros.
Cerraron la puerta y tras ella se fueron David y el matrimonio; y
dentro se quedó madre y el director que en breve se fueron a su habitación que
quedaba en el mismo piso. Yo subí a la mía y me dormí lo más rápido posible.
Desperté gracias al guardia que nos despertaba todos los lunes. Hice
mi típica rutina que constaba de levantarme de la cama e ir hacia el escritorio
donde estaban mis gafas. Luego, caminar hacia el armario, buscar el uniforme y
colocarlo encima de la cama. Después bajar al baño y ducharme. Esta vez ya
estaban los baños de las chicas arreglados, con lo que me pude duchar con más
tranquilidad. Por último, subí a mi habitación y me vestí.
Terminado mi tiempo de prepararme, bajé a desayunar.
Allí estaban todos alborotados y comiendo lo más rápido posible, pero no
entendía por qué.
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